El dato que hoy alguien teclea, extraído y verificado campo por campo

En casi toda empresa alguien abre un documento, lee un número y lo copia en otro lado. Un sistema puede hacerlo a diario, igual de atento en el campo 40.

Somos ingeniería de software. Esta pieza ya existe y la adaptamos a tu operación, con pruebas, despliegue y operación incluidos.

Qué hacemos

Sacamos de tus documentos los datos que necesitas, con la estructura que espera tu sistema.

Dónde queda el resultado

En tu ERP, tu sistema contable, una planilla que se actualiza sola, una base de datos o tu correo cada mañana.

Guías por caso

La exactitud se mide

Publicamos el número, cómo lo obtuvimos y sobre qué muestra. Así se confía en un sistema.

La vara es la digitación humana, con errores típicos de 0,55 % a 3,6 % por campo y casos de hasta 26,9 % (Barchard et al., Behavior Research Methods, 2020). Corregirlos a mano exige digitar todo dos veces, al doble de costo.

232/232
Campos correctos, benchmark de julio 2026, sobre 14 documentos reales del cliente
24/7
Procesa sin operador y escala con la demanda
Auditable
Cada campo extraído indica de qué documento y de qué parte salió

Qué significa exactamente ese 232 de 232

En 14 documentos reales de un cliente fijamos a mano el valor correcto de cada campo y lo comparamos con la salida. Coincidieron los 232. Es una muestra acotada y fechada, y si crece o el número baja, lo actualizamos aquí.

El estado real del caso

Ese sistema está en marcha blanca con un cliente de seguros.

Lo que probablemente estás pensando

Estas son las dudas reales de quien evalúa un proyecto así.

“¿Y si la IA se equivoca y nadie se da cuenta?”

Cada campo sale con su origen, el documento y la parte de donde viene. Si el modelo duda, marca el campo para revisión humana y el error queda a la vista.

“¿A dónde van mis documentos?”

A la infraestructura que definamos contigo, con accesos auditables. Te decimos por escrito qué servicio los procesa, dónde queda cada dato y cuánto tiempo. Al terminar, los eliminamos y te lo confirmamos.

“Ya intentamos un proyecto de tecnología y se cayó, ¿por qué sería distinto?”

Antes de escribir código medimos tu proceso actual: volumen, tiempo y errores. Esa línea base muestra si el sistema sirvió, y un proyecto medible se sostiene.

“Mis documentos son un desastre y todos distintos, ¿igual funciona?”

Sí, es lo normal. Los formatos irregulares encarecen el trabajo manual, y un modelo de lenguaje los maneja mejor que una plantilla rígida. Necesitamos ejemplos reales, con sus casos raros.

“¿Esto reemplaza a mi gente?”

Reemplaza el tecleo y conserva el criterio. Quien hoy digita pasa a revisar las excepciones, donde su experiencia vale. Medimos las horas liberadas y te mostramos el número.

Cómo empieza

1. Conversamos de tu proceso

Qué documento llega, quién lo abre, qué hace con él y cuánto tarda. Con eso te decimos si conviene un sistema o arreglar primero el proceso.

2. Probamos con tus documentos reales

Con una muestra tuya fijamos el valor correcto de cada campo y medimos. Ese número decide si seguimos.

3. Lo dejamos andando y lo operamos

Con nuestra política de salida de siempre, el código, los datos y los accesos son tuyos.

Cotizamos después del paso 2, con un número medido sobre tus documentos.

Trae un documento tuyo

Trae el documento que hoy se abre a mano y el dato que se saca de él. En treinta minutos sabrás si esto te sirve.

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