En casi toda empresa alguien abre un documento, lee un número y lo copia en otro lado. Un sistema puede hacerlo a diario, igual de atento en el campo 40.
Somos ingeniería de software. Esta pieza ya existe y la adaptamos a tu operación, con pruebas, despliegue y operación incluidos.
Sacamos de tus documentos los datos que necesitas, con la estructura que espera tu sistema.
En tu ERP, tu sistema contable, una planilla que se actualiza sola, una base de datos o tu correo cada mañana.
Publicamos el número, cómo lo obtuvimos y sobre qué muestra. Así se confía en un sistema.
La vara es la digitación humana, con errores típicos de 0,55 % a 3,6 % por campo y casos de hasta 26,9 % (Barchard et al., Behavior Research Methods, 2020). Corregirlos a mano exige digitar todo dos veces, al doble de costo.
En 14 documentos reales de un cliente fijamos a mano el valor correcto de cada campo y lo comparamos con la salida. Coincidieron los 232. Es una muestra acotada y fechada, y si crece o el número baja, lo actualizamos aquí.
Ese sistema está en marcha blanca con un cliente de seguros.
Estas son las dudas reales de quien evalúa un proyecto así.
Cada campo sale con su origen, el documento y la parte de donde viene. Si el modelo duda, marca el campo para revisión humana y el error queda a la vista.
A la infraestructura que definamos contigo, con accesos auditables. Te decimos por escrito qué servicio los procesa, dónde queda cada dato y cuánto tiempo. Al terminar, los eliminamos y te lo confirmamos.
Antes de escribir código medimos tu proceso actual: volumen, tiempo y errores. Esa línea base muestra si el sistema sirvió, y un proyecto medible se sostiene.
Sí, es lo normal. Los formatos irregulares encarecen el trabajo manual, y un modelo de lenguaje los maneja mejor que una plantilla rígida. Necesitamos ejemplos reales, con sus casos raros.
Reemplaza el tecleo y conserva el criterio. Quien hoy digita pasa a revisar las excepciones, donde su experiencia vale. Medimos las horas liberadas y te mostramos el número.
Qué documento llega, quién lo abre, qué hace con él y cuánto tarda. Con eso te decimos si conviene un sistema o arreglar primero el proceso.
Con una muestra tuya fijamos el valor correcto de cada campo y medimos. Ese número decide si seguimos.
Con nuestra política de salida de siempre, el código, los datos y los accesos son tuyos.
Cotizamos después del paso 2, con un número medido sobre tus documentos.
Trae el documento que hoy se abre a mano y el dato que se saca de él. En treinta minutos sabrás si esto te sirve.
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